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jueves, 11 de agosto de 2011

Una apuesta contra el franco suizo (CHF) (segunda entrega)

Estudiante de licenciatura en economía (CIDE)



Como corolario a la entrega anterior (Una apuesta contra el franco suizo (CHF)) quiero mostrar el desempeño de este trade que, afortunadamente, fue bueno.

Por una parte, las últimas noticias en Estados Unidos han sido alentadoras: el número de estadounidenses buscando pago por desempleo en esta semana fue el más bajo en 4 meses con 395'000 nuevas personas ingresando a las filas del desempleo (ajustado por variaciones estacionales). Esto podría señalar un piso en el deterioro del mercado laboral, pieza clave de la economía norteamericana, pues el consumo representa el 70% de su PIB, aproximadamente. Es difícil imaginar un aumento en el gasto de las familias en un ambiente de incertidumbre laboral.

Las buenas noticias en el ámbito laboral se han matizado con la publicación de la balanza comercial para el mes de junio. El déficit ha empeorado de 50 mil millones de dólares (mmdd) a 53 mmdd. Incluso peor resulta la previsión de numerosos economistas que esperan que el crecimiento económico del segundo trimestre de +1.3% sea revisado a la baja a +0.9%, claramente insuficiente para reducir la tasa de desempleo a su nivel natural. Lo anterior, no obstante, no pudo impedir que la bolsa de valores subiera más de 4% en la jornada de hoy. En el frente corporativo, Boing continúa con una orden de pedidos envidiable al recibir 19 nuevas órdenes de compras por el modelo 777.

En Suiza, la clase política local tomó a los mercados por sorpresa cuando el vicepresidente del Banco Nacional Suizo (SNB), Thomas Jordan, barajó públicamente la opción de adoptar un tipo de cambio ligado al euro de forma temporal. Ello, de acuerdo con él, no supone una contravención del mandato constitucional del banco que consiste en mantener estabilidad de precios: “Any temporary measures to influence the exchange rate are permissible under our mandate as long as these are consistent with long-term price stability”. Este nuevo acercamiento implicaría de hecho la renuncia a una política monetaria independiente, lo cual choca con numerosos grupos políticos suizos, por lo que su adopción no será cosa sencilla. Sin embargo, estas declaraciones parecen haber desinflado la cotización del franco a lo largo del día, con CAD ganando alrededor de 4% frente a CHF.

En este ambiente de incertidumbre es posible que el franco se mantenga durante unas semanas en un rango de cotización baja con respecto a CAD y EUR. Espero poder aprovechar esta tendencia para hacer más compras de ambas monedas a precios bajos. Por lo pronto me deshice de mi posición en EUR a media mañana haciendo cerca de +35 EUR en ganancias y al anochecer cerré mi posición de CAD con ganancias de +170 EUR. Esto significa que ambas operaciones me proporcionaron ganancias de 20% sobre mi capital inicial en menos de 48 horas desde que las abrí. Admito que es posible que mi salida de ambas posiciones sea prematura, pero otro tipo de razones influyeron en mi decisión: razones más mundanas como llevar a cenar a mi novia. En cualquier caso, presento a continuación los detalles:




 Cerrar mi posición en euros se debió más a mi falta de fe en la moneda que a una lectura de indicadores técnicos. Véase que el precio ha atravesado Simple Moving Average (curva roja).




En la entrega anterior, mencioné que Relative Strenght Index (RSI) daba una lectura de sobre venta de CAD y EUR con relación a CHF. La señal de RSI fue correcta como puede verse: el indicador predijo acertadamente el fondo que tocó el precio. 




De nuevo, podemos ver que seguir la indicación de RSI para entrar al mercado fue una buena idea: la orden de compra de CAD/CHF se ejecutó muy cerca de una zona importante de soporte. 

La información que menciono proviene de:






miércoles, 10 de agosto de 2011

Una apuesta contra el franco suizo (CHF)

Estudiante de licenciatura en economía (CIDE)


En artículos pasados he escrito sobre el mercado de divisas y, particularmente, sobre los llamados “indicadores técnicos”. Ahora tengo la oportunidad de mostrar su uso (y el de otras herramientas) en dos operaciones en el mercado cambiario que he realizado con dinero de verdad. En concreto, una apuesta “larga” (long) de 1000 euros (EUR) realizada contra el franco suizo (CHF) (EUR/CHF) y otra de 4000 dólares canadienses (CAD) contra CHF, igualmente larga*.

A continuación describiré las razones y el análisis que me llevó a tomar esta decisión.


Análisis Fundamental

Suiza

En primer lugar es necesario recordar que el Banco Nacional Suizo (SNB) ha actuado en el pasado contra la apreciación excesiva de su divisa de manera unilateral: esto es, sin coordinarse con otros bancos centrales del mundo. Es justo admitir, sin embargo, que lo ha hecho con un éxito muy limitado. La retórica de la clase política suiza y del propio banco central se ha tornado más agresiva últimamente, con el ejecutivo suizo admitiendo “[the swiss franc] is overvalued”.

Por otra parte, la envidiable situación fiscal y económica de Suiza justifican la actual fuerza de su moneda en un ambiente de extrema incertidumbre con respecto al futuro del euro y la situación económica de Estados Unidos. El franco suizo es considerado por los mercados financieros como una moneda TIER-1 (esto es, una moneda “dura), al igual que el yen japonés y el dólar norteamericano. En tiempos de incertidumbre es común observar su apreciación con relación a monedas consideradas de mayor riesgo como el euro, la libra esterlina, etc.

El cambio más importante es la falta de mercados seguros para los inversores hoy en día. Si antes el marco alemán (DM) cumplía el papel de moneda de reserva europea, ahora una moneda común ha tomado su lugar sin proporcionar la misma seguridad. Standard and Poor's (S&P) rebajó el 5 de agosto pasado la calificación de deuda estadounidense a AA+ ante el peligro que supone el aparato político de aquel país (ver Estados Unidos: la guerra política). En Asia, la catástrofe natural en Japón implicó severos retrasos en el suministro de componentes electrónicos para la economía mundial y China enfrenta el sobre calentamiento de su economía, que es evidente con tasas de inflación superiores a 6%. Es por ello que resulta natural la huida de capital de monedas dependientes o sensibles al crecimiento económico mundial (CAD y AUD**, notablemente) hacia monedas menos dependientes y con una mejor situación fiscal (CHF).

Europa

La situación en Europa no es necesariamente terrible per se, como sí lo es la situación de la eurozona. En días recientes Italia ha comenzado a pagar intereses cercanos al 6% anual en deuda de 10 años, un techo psicológico que señala un peligro grande de impago de deuda. Los catalizadores que explican este aumento en los intereses que demandan los inversores para adquirir deuda italiana sobre alemana (considerada la más segura de Europa) son la amenaza de una nueva recesión en Estados Unidos, las crecientes dificultades que enfrenta España para financiarse y, en el frente local, la salida del gobierno de Tremonti, considerado como un seguro de política fiscal sobria por los mercados.

El 7 de abril pasado, el Banco Central Europeo (ECB) subió por primera vez en casi tres años su tasa de interés base de 1% a 1.5% lo que implicó un aumento en las tasas de interés que deben pagar los países miembros del euro por el servicio de deuda. Esta decisión es comprensible ante la necesidad de mantener la inflación “cerca o debajo de 2% anual”, pero llega en un momento de extrema debilidad para Europa. En vista de los acontecimientos recientes, resulta cada vez más difícil justificar esa decisión.

Afortunadamente, los líderes europeos ya han llegado a un acuerdo definitivo para el reparto de puestos clave en el ECB. Draghi, ex presidente del banco central italiano, presidirá la institución y Francia pudo poner nacionales en otros puestos clave. Recordemos que Jean-Claude Trichet, actual presidente del ECB, es galo. Por supuesto, el acuerdo requirió de un acuerdo político entre Francia y Alemania, países claves de la eurozona.

En otro frente, el eurogrupo encuentra dificultades para llegar a un consenso en cuestiones clave como integración fiscal y la aplicación de recortes (haircuts) a la deuda griega. Estos últimos son imprescindibles, pues es claro que Grecia y, posiblemente, Italia no podrán afrontar las deudas de tres dígitos que tienen. En medio de esta confusión, países de la periferia europea defienden la idea de emitir eurobonos. Estos instrumentos posibilitarían a la Unión Europea (UE) emitir deuda para luego financiar a países soberanos miembros. El problema es que para los países más solventes como Alemania implicaría un mayor pago de intereses, por lo que la canciller federal (Angela Merkel) comprensiblemente se opone.

De manera adicional, la situación fiscal de gran parte de la eurozona es crítica: Grecia está virtualmente quebrada; Italia, la tercera economía de la eurozona, en stand by, incapaz de implementar reformas imprescindibles; Irlanda pagará durante décadas por su propio rescate bancario y tardará años en poder financiarse por cuenta propia en los mercados de deuda; España, paralizada políticamente, tiene una de las mayores tasas de desempleo del mundo; por último, Portugal enfrenta desde hace décadas crecimiento anémico***. Incluso el Estado francés enfrenta cada vez mayores costos por su deuda soberana, ante el incremento en su déficit fiscal, lo que podría llevarlo a perder su calificación AAA. Alemania parece ser el único país importante ajeno a la desconfianza de los mercados. En los últimos días su deuda se ha apreciado en 29 puntos bases y el yield de sus bunds a diez años se ubica en alrededor de 2.82%.

Estados Unidos

Estados Unidos enfrentó su primera baja en su calificación de deuda soberana el 5 de agosto pasado. El clima político es tenso, pues el acuerdo alcanzado a principios de mes por ambos partidos deja cuestiones inconclusas. Ya se ha acordado un paquete de recortes por 900 mil millones de dólares (mdd) a cambio del aumento en el techo de deuda. En el futuro ambos partidos deberán negociar recortes por 1.5 billones de dólares (bdd). De no llegar a un acuerdo el recorte se aplicará de forma pareja al presupuesto federal, opción a la que se oponen los republicanos, pues reduciría el gasto en defensa.

El mercado laboral continúa siendo débil con subempleo importante y una tasa de desempleo de 9.1%. La política monetaria y fiscal expansiva parecen haber sido insuficientes ante el duro shock de 2008. La tasa base de la Reserva Federal (FED) continúa en un nivel récord de 0-0.25% desde diciembre de 2008. Tras dos programas de política monetaria no convencional (apodada Quantitative Easing: QE), la FED continúa empleando un lenguaje agresivo en sus informes y hoy ha anunciado que las tasas de interés continuarán en niveles excepcionalmente bajos hasta mediados de 2013. Ello, por supuesto, debería impulsar el nivel de cotizaciones de las bolsas de valores del mundo, la compra de materias primas (commodities), así como activos más riesgosos como CAD y EUR.


Análisis técnico****




Orden de compra de 1000 EUR/CHF (larga).

La mayoría de los indicadores técnicos que vemos indican claramente una tendencia bajista. Como a continuación presento, no existe un soporte claro del precio, pues los movimientos recientes no siguen un patrón y reflejan movimiento dramáticos de los márgenes de precio a los que se han cotizado las divisas en años recientes. Es por ello que el análisis técnico tendrá una importancia marginal comparado con el análisis fundamental. Todas las pantallas que se presentan son de 1 día.  




El primer indicador es Bollinger Bands: podemos ver que el precio ha roto soporte en la parte inferior, lo que sugiere una tendencia bajista (volatility breakout). Las curvas de los extremos son dos desviaciones estándar del promedio movible a 20 días. 

El recuadro en el centro es Average True Range (ATR) una medida de volatilidad. Puede verse a simple vista el incremento reciente en el nivel de volatilidad en el par EUR/CHF. 

El tercer indicador es Rate of Change (ROC) suavizado a 14 días. Podemos apreciar que el momentum es decididamente negativo. 





La curva roja es Simple Moving Average (SMA) a 10 períodos y la azul a 25 períodos. El precio se ubica abajo de ambas lo que sugiere que nos encontramos en una tendencia bajista a corto y mediano plazo. Se requiere de tiempo o un cambio dramático de precio para determinar una señal de compra. Por cierto, el triángulo invertido es el tiempo y cotización en que se ejecutó mi orden de compra.

El recuadro del centro es Relative Strenght Index (RSI), una medida de sobre venta y sobre compra. Ésta señala que el mercado está sobre vendiendo el euro con relación al franco, por lo que podríamos estar cerca de un piso en la caída del precio. Sin embargo, hace falta matizar, ya que este indicador solamente analiza el cambio en el precio y no toma en cuenta cuestiones fundamentales del mercado.

Por último, Awsome Oscilator (AO), aquí podemos ver dos señales de venta: la primera sucedió en julio 5 cuando las bandas entraron a territorio negativo; la segunda es el patrón de dos bajadas, la segunda más pronunciada que la primera. 






Esta quizá sea la señal de compra más contundente, Exponencial Moving Average (EMA) a 12 periodos está claramente arriba del precio, lo que sugiere una tendencia bajista con mucho momentum. Nótese que EMA debería haber reaccionado de forma más rápida que SMA al cambio en el precio y que, por el mediano número de periodos a los que se ha suavizado, debería seguir al precio con poca distancia. 




Ichimoku es casi inútil en este mercado, pero ilustra el cambio dramático en el precio: véase la distancia entre el precio y la “nube” amarilla (kumo cloud).





Esta pantalla representa la cotización CAD/CHF. Como puede verse, es casi una copia al carbón de EUR/CHF: concluyo por tanto, que el movimiento en los precios debe atribuirse más al CHF que a cualquiera de las otras dos monedas. La misma interpretación que la pantalla anterior. En el recuadro del centro aparece la orden de compra ejecutada.  





La volatilidad en CAD/CHF es mayor que en EUR/CHF. Mi explicación es que la moneda canadiense es más sensible al estado de la economía mundial que el euro, pues Canadá es un exportador importante de materias primas y energéticos. Gran parte de éstas van a parar a su vecino del sur.

Notas Extras






En esta página aparece mi balance (dinero propio) que suma cerca de 1000 EUR. Tengo dos operaciones abiertas, una de 1000 EUR/CHF, la otra de 4000 CAD/CHF, ambas largas. En otras palabras, mi nivel efectivo de apalancamiento es de 4:1 y mi nivel teórico es de 50:1 (el máximo que permite mi servidor, Oanda). En este momento tengo ganancias no realizadas por 40 EUR (+4%).


Es imposible saber en donde está mi llamada de margen (margin call), pues tengo dos operaciones abiertas, pero yo calculo que está cerca de 0.60 CAD/EUR. Afortunadamente, el pago de intereses para ambos pares es negativo, es decir que me “pagan por esperar”*****. 




Conclusión


Si bien el panorama de la economía mundial es negativo, es difícil justificar una cotización del franco suizo casi a paridad con el euro. Es posible que EUR/CHF tenga más potencial hacia arriba que CAD/CHF, aunque claramente es más riesgoso. Es por ello que he privilegiado la segunda operación a la primera. Desde un punto de vista fundamental, sólo puedo pensar en un empeoramiento notable de Italia y/o una segunda recesión estadounidense que posibilite el derrumbe de cualquiera de los pares a niveles inferiores a los actuales.

Personalmente, creo que Ben Bernanke (FED chairman) hará lo imposible para evitar una segunda recesión y aumentará en próximas fechas la agresividad en la política monetaria de la FED. Al otro lado del Atlántico, los políticos italianos deberían poder evitar en el corto plazo las tensiones en torno al mercado de deuda italiana. Además, una vez que exista consenso europeo podrán implementarse medidas que reduzcan la deuda griega.

En cualquier apuesta existe riesgo, pero creo que las ganancias potenciales de ambas operaciones compensan el riesgo al que me enfrento******. Los mercados claramente están nerviosos, pero se debe más a la acumulación de malas noticias que por una en particular. Como nota final, quiero decir que los fundamentales de Canadá son excelentes: deuda relativamente baja, un país rico en materias primas, un mercado laboral casi sano y un sistema financiero sólido.

*Una operación larga apuesta por una subida en el precio.
**AUD, dólar australiano. Este país es rico en materias primas.
***Portugal e Italia son dos de los tres países con menor crecimiento económico en el mundo durante la última década.
****Para entender lo siguiente se requiere de cierto conocimiento previo. Sugiero leer los artículos pertinentes que he publicado en este blog.
*****EUR/CHF, si mantengo mi posición 3 meses, recibo 1.36 EUR. CAD/CHF, para 3 meses, recibo 1.75 EUR.
******Basándome en el precio de dos modelos de autos Volkswagen, creo que el franco suizo está sobre valuado entre 30%-40% con respecto al euro.


Continúa leyendo la segunda entrega.

Baso mi información primordialmente en:






http://www.bloomberg.com/news/2011-08-09/productivity-in-u-s-falls-for-second-straight-quarter-as-labor-costs-rise.html





http://www.elpais.com/articulo/economia/prima/riesgo/espanola/registra/mejor/jornada/era/euro/intervencion/BCE/elpepueco/20110808elpepueco_1/Tes


http://www.economist.com/blogs/freeexchange/2011/08/ecb-goes-shopping


http://www.economist.com/blogs/freeexchange/2011/08/european-crisis


http://www.nytimes.com/2011/08/10/business/economy/fed-to-hold-rates-exceptionally-low-through-mid-2013.html?_r=1&hp


http://www.nytimes.com/2011/08/10/business/economy/fed-to-hold-rates-exceptionally-low-through-mid-2013.html?_r=1&hp






Continúa leyendo la segunda entrega.

lunes, 25 de julio de 2011

Estados Unidos: la guerra política

Andrés Jurado
Estudiante de licenciatura en economía (CIDE)




La situación fiscal de Estados Unidos es buena, relativamente hablando. A diferencia de lo que pudiera pensarse, el nivel de deuda pública, si bien es elevado en términos absolutos, es menos del 100% del PIB norteamericano. Inversores institucionales (como la Reserva Federal) tienen gran parte de esta deuda. Por supuesto esto es en realidad una anomalía de contabilidad, ya que una rama del gobierno estadounidense le debe a otra. Si descontamos esta clase de deuda terminamos con obligaciones que suman el 68% del PIB.

Recordemos que la ortodoxia económica siempre señala el 60% de deuda/PIB como un nivel sostenible. Arriba de este umbral comienza a existir peligro real de impago de deuda. Este punto de vista fue célebremente plasmado en el tratado de Maastricht que establecía lineamientos de responsabilidad y sustentabilidad fiscal para los países de la Unión Europea. Si bien el nivel de deuda norteamericana es claramente superior a este umbral, éste continúa siendo inferior al nivel de endeudamiento de Alemania (ca. 80%), Francia (ca. 85%), Grecia (ca. 150%) y de Japón (ca. 226%).

Incluso más relevante resulta el que una parte importante del incremento en el déficit fiscal en años recientes puede ser atribuido a las guerras de Iraq y Afganistán. Es de esperarse una reducción en el gasto extraordinario en defensa en los próximos años cuando Estados Unidos se retire casi por completo de Iraq y reduzca significativamente sus efectivos en Afganistán. No debe olvidarse que la operación “Libertad iraquí” (Operation Iraqui Freedom) ha tenido un costo estimado de 900 mil millones de dólares (mdd). Sin embargo, el presidente Obama ha expresado que en este año debe haber retiros importantes de efectivos y que los restantes (así como también contratistas privados) se abocarán a profesionalizar al ejército de esa nación.

El punto más débil de la economía estadounidense pareciera ser el sector privado. Con una economía excesivamente dependiente del consumo (alrededor del 70% del PIB), déficits comerciales crónicos, un mercado laboral sorprendentemente débil y una prolongada crisis en la industria de la vivienda es claro que la economía requiere estímulo fiscal y monetario para reducir la tasa de desempleo actual a un nivel más cercano a 5%-6% (rango en que numerosos economistas ubican la tasa natural de desempleo (también llamada tasa de desempleo de largo plazo)).

Y sin embargo, es el aparato político lo que supone la mayor amenaza para la sustentabilidad fiscal de Estados Unidos en estos momentos. Como en cualquier democracia, el presupuesto federal es decidido conjuntamente por el ejecutivo y por el Congreso. Éste último también autoriza la contratación de nueva deuda en la medida en que fija techos de deuda. Este arreglo constitucional ha dado lugar a un juego perverso en el que el Congreso aprueba un gasto público superior al ingreso fiscal (lo que da como resultado déficit fiscal) y simultáneamente mantiene un techo de deuda. Ello orilla al ejecutivo a  negociar en el último instante acomodos políticos con ambos partidos para elevar el techo de deuda.

En esta ocasión los demócratas (abanderados por el congresista Reid) proponen un paquete de medidas como condición para elevar el techo de deuda. Éste incluye un aumento de impuestos (particularmente a aquellos individuos con mayores ingresos) al tiempo que se reduce el gasto. Los republicanos (cuyo líder Boehner es el presidente de la Cámara de Representantes) se niegan pasar esta propuesta y a su vez postulan la necesidad de privilegiar una reducción en el gasto público de forma permanente al tiempo que no aumentan los impuestos. Esta posición se explica económicamente por el miedo a  adoptar una política fiscal restrictiva en tiempos de alto desempleo (un poco como el caso de 1937). Por supuesto, esto sólo es una parte de la historia. Lo cierto es que los republicanos desean ver un gobierno más pequeño al actual y no ocultan que menor gasto de gobierno y ningún aumento de impuesto inevitablemente llevan al empequeñecimiento del sector público.

El mundo está pendiente de este conflicto político, pues de su resultado depende la sustentabilidad fiscal de la economía más grande del mundo. Estados Unidos declarará moratoria de pagos si el techo de deuda no aumenta para el 2 de agosto próximo. De darse dicha moratoria los efectos en la economía mundial serían inmediatos y posiblemente similares a los de la crisis de 2007-2008. Aparentemente, se requiere más que un mercado de deuda enorme y super líquido para evitar una moratoria.

Nota: mientras escribo estas líneas me entero de una apuesta contra la sustentabilidad fiscal de Estados Unidos por parte de un inversor anónimo por mil millones de dólares en el mercado de futuros de deuda. Por otra parte, Obama hace una aparición dramática en televisión en la que exhorta a los republicanos a negociar un acuerdo. Boehner desestima el discurso de Obama y parece haber roto las negociaciones. 

lunes, 21 de marzo de 2011

¿La última década del euro? (segunda parte)

Estudiante de licenciatura en economía (CIDE)


[Lee la primera parte de este artículo]

La crisis del euro tomó a los estadistas europeos por sorpresa. La realidad es que ya existían mecanismos institucionales que debían mantener una eurozona fiscalmente consolidada. El tratado de Maastricht preveía un déficit fiscal máximo de 3% anual y una deuda pública inferior al 60% del PIB. Por supuesto, la gran mayoría de los países violaban este acuerdo, pero lo hacían de una manera medida. La crisis del 2008 supuso en cambio un relajamiento de los estándares con que se conducían numerosos países. La presión de sus respectivos electorados llevó a que los gobiernos nacionales asumieran el rol de suavizar el duro shock económico. Como era de esperarse, el resultado fue la explosión en el crecimiento de la deuda pública en la mayoría de los países en Europa. Esta excesiva dependencia en los mercados de deuda hizo vulnerable a los gobiernos nacionales frente a la escalada en las primas de riesgo que debieron de pagar cuando el escándalo de la deuda griega fue del dominio público.

Angela Merkel, canciller federal alemana (link)
Como usualmente ha sucedido en la Unión Europea (UE), el liderazgo económico recayó casi en su totalidad en Alemania. La locomotora alemana impuso una a una sus principales demandas a la Unión. La UE en conjunto con el FMI instauraron un mecanismo de financiación de emergencia al que podían recurrir los países en apuros. Éste fue diseñado con la filosofía del FMI de “hacer tan desagradable como sea posible la experiencia de acudir con nosotros”. El rescate vino con condiciones draconianas tanto para Grecia como para Irlanda. Alemania fue la partidaria que impuso estas condiciones frente a una Francia reticente que deseaba utilizar fondos totalmente europeos. Más tarde Alemania presentó el famoso “pacto para la competitividad” que finalmente fracasó. No obstante, recientemente se ha aprobado la versión “descafeinada” del mismo, ahora bautizada “pacto por el euro”. Básicamente consiste en cláusulas que desligan los salarios del nivel de precios y que imponen nuevas barreras legales a la irresponsabilidad fiscal.

Sin embargo, el costo político para Angela Merkel (CDU, cristiana demócrata, canciller federal alemana) ha sido enorme. Los alemanes no entienden el porqué las personas en Grecia e Irlanda se oponen a esta clase de ajustes y esperan ser rescatados por países fiscalmente responsables como Alemania, que hizo esos mismos ajustes años antes de la crisis. Al final, Angela Merkel está despojada de alternativas: asume el costo político del rescate y salva al proyecto europeo del euro o cede a la presión local. La valiente decisión de la canciller Merkel ha estabilizado momentáneamente al euro, pero hace cada vez más probable ver a los social-demócratas en la cancillería.

Al final del día, la posición alemana va en la condición correcta. El problema del euro no se va a solucionar con rescates, sino con política pública y a largo plazo. Aquí van un par de datos del problema: dos de los tres países con menor crecimiento económico en el mundo están en la eurozona: Portugal e Italia; en los últimos 12 años del euro, los salarios subieron en promedio 17% en Alemania mientras que en el resto de la eurozona lo hacían en 35%, llegando a ser superiores al 100% en Grecia (de acuerdo al FMI). Así mientras, los alemanes hacían duros ajustes que hoy les permiten disfrutar de altas tasas de crecimiento y bajo desempleo, los griegos se asignaban salarios cada vez más altos que los alejan de ser competitivos. No olvidemos que Alemania creció 3.6% el año pasado mientras Grecia sufrió un retroceso. Debemos tener siempre presente que la expansión económica en Europa tiene un mayor impacto en la población que en países como Canadá y Estados Unidos, porque el crecimiento poblacional es bajo y, en el caso de Alemania, incluso es cero. Esto implica que el crecimiento del PIB es parecido al del PIB per capita.

Angela Merkel con el premier luso, Sócrates (link)


A corto plazo, el futuro del euro está sumido en tinieblas. Portugal deberá ser rescatado con gran probabilidad en cuestión de meses, como lo han adelantado fuentes del propio gobierno luso bajo condición de anonimato. Hace semanas que las tasas de interés que debe pagar este gobierno por deuda a diez años han superado el 7% anual, el techo psicológico que el propio ministro de finanzas había fijado. Una vez que Portugal esté bajo el ala del fondo de estabilización europeo la presión sobre España aumentará, lo que puede también orillar a este país a salir de los mercados de deuda temporalmente. Sin embargo, rescatar a España será una empresa gigantesca y es posible que los fondos europeos y del FMI no basten. Si la crisis se propaga incluso más, Bélgica y después Italia enfrentarán crisis en los mercados de deuda. A pesar de todas las promesas de los ministros de finanzas europeos, cada vez parece más probable que Grecia reestructure la deuda que tiene con particulares (es decir, excluyendo los préstamos FMI/UE), lo cual de nuevo puede elevar la prima de riesgo de otros países. Por último, está el factor de política monetaria del ECB. A diferencia de la Reserva Federal (FED), el ECB mantiene una política monetaria ortodoxa y elevará sus tasas de interés ante cualquier subida en las expectativas de inflación como ha sido adelantado recientemente por el propio Trichet. Una subida en la tasas de interés elevará el costo de financiar deuda a corto y mediano plazo a todos los países de la eurozona, lo que, de nuevo, puede provocar una crisis en países de la periferia.

A largo plazo, sin embargo, la tendencia europea es claramente hacia mayor competitividad. Mientras Europa se consolida fiscalmente, Japón se acerca cada vez más al punto inevitable en que deje de pagar sus obligaciones fiscales. El propio Estados Unidos enfrenta un panorama difícil a largo plazo, con niveles cada vez más elevados de deuda pública y un déficit crónico de cuenta corriente. El punto es que el euro no es tan mala opción si se toma en cuenta el largo plazo. El corto plazo es otra historia: yo me mantendría alejado del euro un tiempo.

lunes, 28 de febrero de 2011

¿La última década del euro? (primera parte)

Estudiante de licenciatura en economía (CIDE)

La zona euro o eurozona comprende 17 países con una moneda común; otros estados utilizan el euro a pesar de que no forman parte de ésta. Éste es el caso de numerosas ex-colonias europeas en África y el Caribe. Algunos bancos centrales fijan el valor de sus divisas con relación al euro. Alrededor de 350 millones de personas usan diariamente esta moneda, la cual ya ocupa el segundo lugar mundial en cuanto a reservas soberanas.


El euro es una de las monedas más respetadas del mundo (link).

El euro ha tenido una corta carrera llena de logros innegables. En los poco más de diez años en que el euro ha estado vigente, los estados miembros han creado la mayor cantidad de puestos de trabajos en un largo periodo. El comercio exterior tanto dentro de la zona euro como fuera de ella ha aumentado notablemente. Ello ha sido posible por la reducción de costos de transacción relacionados con el comercio y porque el riesgo cambiario ha desaparecido para los países que forman parte de ella. El Banco Central Europeo (BCE) ha combatido con éxito la inflación persistente en muchos países miembros y la ha normalizado a niveles alemanes (a niveles inferiores, incluso). El BCE ha heredado la implacable reputación del Bundesbank alemán de ser uno de los bancos centrales más despiadados a la hora de acabar con la inflación. El resultado ha sido espectacular: la inflación promedio de la zona euro ha sido de 2.1% desde su creación, más baja que la de Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. A futuro, las expectativas de inflación permanecen “ancladas” en niveles bajos y parece poco probable que aumenten a largo plazo. Ello ha permitido al BCE enfrentar la crisis financiera mundial del 2008 (y la propia en la periferia) de forma agresiva, sin arriesgar una espiral inflacionaria.

No obstante, el euro enfrenta una amenaza formidable que difícilmente puede solucionar el BCE solo: la periferia. Los países más débiles de la comunidad ingresaron a la zona euro sin hacer los ajustes correspondientes en materia fiscal y laboral para ser competitivos. Así, el ajuste automático de los salarios al nivel de precios imposibilitó que el mercado laboral alcanzara equilibrio rápidamente cuando las economías locales sufrieron el dramático shock del 2008. El resultado es trágico en España, donde cerca del 20% de la población económicamente activa está desempleada. El subempleo también se ubica en niveles récord. Políticas socialistas como el seguro del desempleo, la excesiva rigidez laboral y el poder monopólico de los sindicatos erigieron salarios que cada vez tuvieron menor relación con el crecimiento de la productividad, lo que contribuyó a desangrar las finanzas de los estados que perdieron contribuyentes netos mientras las filas de los subsidiados aumentaban. Antiguamente, estos países enfrentaban periodos de desequilibrio en los que el desempleo crecía y los costos laborales crecían en términos reales, pero entonces sus monedas sufrían el embate del mercado cambiario y se depreciaban lo que restauraba de forma brutal el equilibrio y entonces volvían a sus tasas naturales de desempleo. Esto, por supuesto, es imposible con el euro: los países han renunciado por completo a la instrumentación propia de política monetaria.

El segundo problema que enfrenta Europa es el insostenible gasto social. Con el aumento de los beneficios sociales, la mayor expectativa de años de vida y el bajo crecimiento poblacional, los fondos de pensiones en todo el continente han sufrido un sostenido deterioro. El europeo promedio parece no comprender que su endeudamiento presente será una carga mañana para sus hijos y nietos. En ningún país ha sido tan marcada la irresponsabilidad, la corrupción y la negligencia como en Grecia, que arrastró a la eurozona a su mayor crisis. Bajo crecimiento económico, baja inflación y un déficit público de dos dígitos no son sostenibles. Particularmente, si el país en cuestión no tiene una balanza comercial positiva como Alemania, Japón y China, los acreedores del mundo. Los griegos han despertado a la realidad de que su futuro fue hipotecado por políticos populistas y que duros ajustes los esperan por décadas. Las pensiones serán recortadas, las edades de retiro prolongadas y los beneficios disminuidos. Los impuestos europeos incluso aumentarán, si ello es concebible.


Jean-Claude Trichet, presidente del BCE (link).


Otros países pueden, sin embargo, albergar una presunción de inocencia. Irlanda fue el niño dorado Europa, con políticas considerablemente más liberales que las de sus vecinos. Sin embargo, al igual que Islandia, era un Estado con una magnitud bancaria enorme. La capitalización de los bancos irlandeses era varias veces mayor a la economía en su conjunto. Una conducta arriesgada antes de la crisis y la excesiva fe en la “economía del ladrillo” sellaron el destino de esta industria. Sin embargo, aquí es necesario hacer una defensa de Irlanda y una acusación fuerte al BCE y particularmente, a Jean-Claude Trichet (presidente del BCE). Cuando la crisis bancaria de Irlanda estalló con toda su furia. Cowen, primer ministro irlandés, recibió por teléfono instrucciones del primer economista de Europa, Trichet, de rescatar los bancos irlandeses con dinero público, ya que éstos representaban un “riesgo sistémico” para todo la zona. La realidad era que efectivamente, el quiebre  del sistema bancario hubiera perjudicado a los grandes peces de Europa: Alemania, España, Francia e Inglaterra. Las posibilidad de un cierre ordenado de los bancos irlandeses fue desechada antes de ser propuesta. 


Continúa leyendo la segunda parte de este artículo.

*Me baso en notas publicadas por Reuters, AFP, DPA en diversos medios electrónicos incluidos Yahoo!, BBC, Bloomberg news, el País. Agradeceré cualquier posible corrección de alguna cifra errónea. 

lunes, 21 de febrero de 2011

Las tasas de interés importan (Forex)

Andrés Jurado*
Estudiante de licenciatura en economía (CIDE)


Los bancos centrales del mundo basan su instrumentación de política monetaria en una serie de parámetros, notablemente en la tasa de interés interbancaria. Esta es la tasa de interés a la que los bancos privados se prestan dinero entre sí. El mercado de dinero interbancario es considerado por muchos como la vena de la economía real, porque un shock en éste puede paralizar la capacidad de los bancos de prestar dinero al público y, por ende, el consumo y la inversión pueden ralentizarse, como sucedió en el 2008 en casi todo el mundo. Por ello, es uno de los indicadores más seguidos por los inversores. Las tasas de interés son el precio del dinero. Ejercen, por tanto, una marcada influencia en el mercado de divisas (o Forex, recomiendo leer Introducción al mercado de divisas).

Este mercado ofrece a sus inversores tasas de interés cercanas a las interbancarias. El secreto está en que la forma de capitalizarse a través de apalancamiento posibilita a los corredores prestar vastas cantidades de dinero a sus clientes con un bajo riesgo. En el mercado de divisas es posible hacer dinero de diferentes formas, entre ellas beneficiándose del cambio en la cotización de un par de divisas. Por ejemplo, puedes apostar en favor del dólar canadiense y en contra del dólar estadounidense. Otro negocio lucrativo consiste en beneficiarse de las diferencias en las tasas de interés. Esto es lo que los economistas llaman arbitraje.

Algunos países han tenido por años tasas de interés bajas. Este es el caso de Estados Unidos y Japón. Este último ha tenido tasas cercanas a cero por décadas. Al mismo tiempo, economías emergentes con altas tasas de crecimiento buscan evitar que éste se descontrole, aplicando políticas monetarias restrictivas. En esta categoría entran Brasil y China. Por desgracia, el inversor pequeño todavía no tiene acceso al yuan chino (apodado renminbi) porque sigue siendo una moneda con un tipo de cambio controlado. Concretamente, el yuan tiene una banda establecida con relación al dólar estadounidense. Si bien el real brasileño es una moneda libremente cambiable, lo cierto es que pocos brokers ofrecen acceso a este dinámico mercado. Por tanto, debemos concentrarnos en monedas menos “exóticas” (el término “exótico” no es usado aquí de manera despectiva: simplemente señala que no pertenecen al selecto club de las monedas con más circulación global). Aquí cabe destacar al dólar australiano e incluso al dólar de Nueva Zelanda.

A una operación con divisas en la que el inversor se beneficia del diferencial de tasas de interés se le llama carry-trade. Aquí es importante encontrar un par de divisas que tengan una gran diferencia entre sus tasas nominales de interés. Un ejemplo clásico es el par yen japonés contra dólar australiano. Supongamos que un inversor hubiera hecho una compra de cierta cantidad de dólares australianos usando fondos prestados de Japón (esto es realizado automáticamente por el broker). En cuanto el inversor le da a su servidor la orden de compra sucede lo siguiente: de forma instantánea se solicitan yenes japoneses de un banco en Japón a través de un préstamo; en seguida éstos son cambiados por su equivalente de dólares australianos en el mercado cambiario y son depositados en el acto en un banco en Australia. Toda esta operación toma menos de un segundo en el mercado Forex. El broker por su parte monitorea en tiempo real a los bancos de estos dos países de manera que pide el préstamo al banco con la tasa de interés más baja y lo deposita con aquel que ofrece la tasa más alta. Supongamos que nuestro inversor haya utilizado 1:10 de apalancamiento (leverage), esto significa que sea cual sea el diferencial en la tasa de interés él será 10 veces más sensible a éste. Japón ofrece actualmente una tasa oficial de interés de 0.1% mientras que Australia ha colocado la suya en 4.75%. Por supuesto, éstas no son las tasas a las que accederás a fondos, pero no están lejos de ellas tampoco. Para simplificar las cosas, imaginemos que sí lo son. Ello implica que tienes un flujo de efectivo de 4.65% anual (4.75% - 0.1% = 4.65% ), pero debido al apalancamiento 1:10 que usó este inversor en realidad estamos viendo ganancias anuales de 46.5%.

Por supuesto, es necesario hacer una advertencia. Ésta tiene que ver con una teoría popular en economía llamada Teoría del Poder de Paridad de Compra (Purchasing Power Parity (PPP)), la cual sostiene que el tipo de cambio real entre los países tiende a igualarse. Ello significa que una licuadora mexicana tiende a valer lo mismo en términos de tomates de California y de tomates de Ecuador. En términos menos rupestres, la inflación persigue a las monedas débiles, así como la baja inflación lo hace con las fuertes. Entre líneas quiere decir que si Australia tiene tasas de interés altas con relación a Japón, probablemente se deba a que la inflación en el primer país es mayor que en el segundo. Conforme la inflación de Australia encarece en términos de yenes las exportaciones hacia Japón, el dólar australiano debe depreciarse para mantener un intercambio comercial equilibrado. Para nosotros se traduce en que a largo plazo, las monedas con tasas de interés altas tienden a depreciarse frente a aquellas que tienen tasas de interés bajas. ¿Curioso, no? Sin embargo, así funciona el mercado de divisas. Por lo tanto, debes tener siempre en cuenta estos dos efectos contrapuestos. A corto plazo, sin embargo, esta ley parece romperse con frecuencia. Así, tasas de interés altas atraen a más inversionistas, quienes depositan sus ahorros en el país que las ofrece; la demanda por la moneda local aumenta y su precio relativo también lo hace.
*Este trabajo está basado en la recomendación editorial de Dante Salazar.